
Defiendo mi jaula
porque no me miente:
su límite
no es la llave
sino el miedo
a la nube inagotable
a la pregunta sin confines
del afuera
que sin horror
y sin quejidos
soporta
la belleza
de su desmesura.
Defiendo mi jaula
porque a veces
me abandona
para que la sombra del miedo
se haga sombra de pájaro
o transparencia
absoluta.